Posteado por: elhogarcristiano | 23 octubre 2010

EL COSTE DE NO SEGUIR A CRISTO ES MUCHISIMO MÁS ALTO

El enemigo está enfadado, toda la gloria sea para Cristo. El sábado pasado, en lo físico algo pequeño, una reunión unida de las iglesias de Alcalá, pero en lo espiritual caían fortalezas y se comenzaba la reconstrucción de los muros espirituales de Alcalá de Henares. Hermanos, dejemos de mirar nuestro propio ombligo, pongamos los ojos en Jesús, levantémonos y edifiquemos!.

El domingo pudimos ver, a través del video que os mostré, de una forma clara y contundente la realidad de la lucha espiritual diaria a la que nos enfrentamos.

Me gozo en el Señor de saber que entre semana los hermanos seguimos unidos. Unidos por medio de un amor sincero que se manifiesta a través de las oraciones por teléfono, del e-mail, de las reuniones en las casas, de las visitas para tomar café, de las reuniones de los martes en la iglesia a las 9:15pm, del culto de oración de los viernes a las 8pm, etc… de forma natural, como Dios sabe hacerlo. Que orgulloso estoy de las mujeres de la iglesia, pues puede verse el mover del Espíritu en ellas.  A Él sea toda la Gloria!.

No podemos ignorar las maquinaciones del enemigo y pasar de largo con indiferencia ante sus golpes y ataques. La vida cristiana es una carrera de fondo, no un sprint de 50 metros. Tenemos que levantarnos en ayuno y oración, apoyarnos y animarnos unos a otros.

Lee Lucas.14:25-33

Cuando predicamos el Evangelio, casi todo el mundo está de acuerdo en que está bien seguir a Jesús y creer en Él. Algunos te dicen: “como me gustaría tener vuestra fe”. Pero lo que subyace detrás de todo ello es una gran preocupación por las cosas que tendrán que dejar a un lado, o aquello de lo que deben privarse para seguir a Cristo. La Biblia nos enseña que el cristianismo no es una religión, sino una RELACIÓN personal con Cristo, es vida, es la gloriosa forma de vivir de los hijos de Dios, en los cuales mora el Espíritu de Dios y son guiados por Él.  Somos templo del Espíritu Santo. Ya no vivimos para nosotros, vivimos por Él y para Él. Y por eso, tenemos que dejar muchas cosas no sanas, que nos atan, que suponen un peso tremendo que nos impide avanzar y volar con Cristo. Ese peso es lo que la Palabra de Dios llama con propiedad, pecado, porque nos aparta y nos separa de una relación estrecha de confianza y paz con Dios.

¿Cuántas personas conoces que siguen encadenadas a vicios, como muñecos de trapo en manos del diablo?. No perdamos más tiempo, busquemos a Dios. Cristo vino para romper esas ataduras y escogió verdaderos discípulos para que ESTUVIESEN CON ÉL, y les dio AUTORIDAD para PREDICAR el Evangelio de Salvación a toda criatura, para SANAR enfermos y ECHAR FUERA demonios. ¿Lo crees?. Entonces, vívelo.

En el versículo 26 habla de la familia, pero nadie se confunda. La familia es una idea de Dios. Ha sido fundada por él. ¿Cómo podría dinamitarla?. Aquí Cristo está hablando de su orden, de las  prioridades que los verdaderos hijos de Dios deben disfrutar y tener en su vida, comenzando porque Dios es lo primero, y después viene la familia, y después la iglesia. Pero nuestra relación con Cristo es lo principal. El precio de ser discípulo es Poner a Cristo en primer lugar en nuestras vidas, antes que todas las cosas.  Pero después, en 1 Timoteo 5:8 el apóstol Pablo nos exhorta con contundencia: “8 porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo”. De forma que el que dice ser cristiano y no cuida su hogar, no es de Dios, viene a ser alguien peor que uno que no cree. ¡Ojo con esto!.

v.28,29 – El Señor quiere que calculemos lo que nos va a costar seguirle a Él, y no se refiere al dinero. Dios nos habla de cosas espirituales y muchas veces tratamos de traducirle en términos materiales. Por eso nos equivocamos tantas veces. Él se está refiriendo al esfuerzo y sacrificio que va a suponer por nuestra parte seguirle a Él. Y cuando sufrimos a causa de los golpes diarios, nos desanimamos porque pensamos que el coste de seguirle es muy alto. Pero déjame llamar tu atención sobre esto: ¡EL COSTE DE NO SEGUIR A CRISTO ES MUCHÍSIMO MÁS ALTO!.

Nosotros tenemos esperanza, felicidad y paz espiritual ahora, y una vida eterna al lado de Dios. El que no sigue a Cristo también tendrá vida eterna, pero como describe la Biblia, será en un sufrimiento continuo y apartado de Dios para siempre, sin más posibilidad de perdón o restauración, por haber menospreciado y rechazado el sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario. Mateo.16:26 “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?”.

Dios comprende perfectamente por lo que pasamos a diario cada uno. Él también pasó por ahí al hacerse hombre, y padeció y fue tentado en todo, pero no sucumbió al pecado. Es posible que muchas veces hayas pensado en conocidos o vecinos que viven revolcándose en el pecado y son prosperados, y eso te entristece. Te recomiendo que leas el Salmo 37 que entre otras cosas dice: “Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades”. “Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía.”

El Señor te ha escogido como hijo o hija de Dios para formar el carácter de Cristo en ti y así ser enviado como instrumento útil en Sus manos. Es verdad que las pruebas nos agotan, pero es la única forma de que nos rindamos por completo en Sus manos y le dejemos a Él obrar. Llénate de Su gozo, descansa en Él y déjale obrar en ti. Mateo.11:28 “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”.

En nuestro origen éramos como un pedrusco negro sin valor alguno. Pero desde que Jesús nos tomó en sus manos, comenzó a pasarnos por su fuego purificador, a tallarnos, a pulirnos, para convertirnos en el diamante que hoy Él puede ver en nosotros. Y cada día que pasa nos afina y moldea para que podamos ser un reflejo de Su Gloria.

Al que nos ha rescatado, al que nos ha transformado, al que nos ha liberado sea la Gloria!. Al que gobierna el firmamento que nos dio vida con Su aliento, al que sustenta el Universo sea la Gloria. A Jesús, el autor y consumador de la fe, nuestro Rey y nuestro Señor sea la gloria, la honra, el poder y la alabanza por siempre.

Clamo a Dios por todos y cada uno de vosotros para que en un mismo sentir busquemos a Dios, entremos en su nube de Gloria y caminando en obediencia ante Él, nos de la victoria; primero en lo espiritual, que en lo físico también vendrá.

http://elhogarcristiano.org


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