Posteado por: elhogarcristiano | 7 diciembre 2012

Aprendiendo a ver lo invisible 2

Para aprender a ver lo invisible, tenemos que comenzar por acudir a la Palabra de Dios. Tenemos que ser como los judíos de Berea (Hechos 17:11) que recibieron las buenas noticias del Evangelio, escudriñando cada día las Escrituras, para comprobar si lo que Pablo y Silas les enseñaban en verdad era así.

Os animo a que leáis detenidamente los capítulos  3, 4, 5 y 6 de la 2ª carta de Pablo a los Corintios. Vais a descubrir cosas muy relevantes para vuestra vida personal y para entender el comportamiento de otros.

–> ¿Cuál es el mayor objetivo al que puede aspirar un ser humano?: Volver al Plan original de Dios. Es decir, pasar la vida eterna con Dios!. (Juan 17:3 “Esta es la vida eterna que te conozcan a ti”). La muerte es un accidente. El hombre no fue creado para morir sino para disfrutar por la eternidad con Dios.

Toma tu Biblia y busca la respuesta a estas preguntas:

  • Si pudiéramos entrevistarnos hoy con el apóstol Pablo y preguntarle ¿cuál es la clave para llegar a ser buenos cristianos, fieles y constantes en la Obra de Dios?, probablemente su respuesta sería 2 Cor 4:18. Debemos mirar las cosas que no se ven, pues son eternas. Uno de los problemas con la iglesia de Corinto era su excesiva atención a las cosas terrenales y temporales. Menos mal que a nosotros no nos pasa!, verdad?.
  •  ¿Cómo profetiza Isaías que juzgará y decidirá el Mesías?. Veamos un ejemplo: Isaías 11:3 “Él se deleitará en el temor del Señor; no juzgará según las apariencias, ni decidirá por lo que oiga decir”  (NVI). Dios le da mucha importancia a que aprendamos a creer y ver las cosas que no se ven.
  • Veamos otro ejemplo: Cuando Samuel buscaba al ungido del Señor para hacerlo rey, Dios le habla y ¿qué le dice?. 1Sam 16:7 “Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón´ Dios le dice a Samuel que él mismo debería aprender a buscar y ver las cosas que no se ven.
  • Y como Samuel, nosotros también debemos aprender a ver lo que no se ve. ¿Cómo nos enseña la Biblia que debemos caminar los cristianos?: (2 Cor 5:7) No por vista sino por fe.
  • La mejor definición de fe está en Heb 11:1 es “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. La fe es un don (regalo) de Dios. ¿Cómo puedo tener fe?: Busca en Rom 10:17. “Así que la fe proviene del oír, y el oír proviene de la palabra de Dios” (versión RV Contemporánea). La Palabra de Dios produce fe (oir, conocer, entender la Palabra). No hay nada que más te enganche que una revelación de Dios a través de Su Palabra.
  • La fe es lo que nos hace a nosotros ver las cosas que otros no pueden ver.
  • ¿En qué se diferencian los hijos de Dios del resto de las personas en el mundo? ( Rom 8:14 “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios”). El razonamiento y la capacidad humana son insuficientes. Dios va mucho más allá de lo que nuestros ojos pueden ver. Por eso Dios nos dio su Palabra (la Biblia) y envió su Espíritu Santo a morar en nosotros, para guiarnos a toda la verdad y revelarnos Su Voluntad.
  • Gen 3:7-11 ¿ Cuál fue la reacción de Adán y Eva en el huerto del Edén, después de comer del árbol prohibido?. Cubrirse y esconderse. ¿De qué tuvieron miedo?. De la voz de Dios, de aparecer desnudos delante de Dios. Adán y Eva, antes de la caída, señoreaban la tierra,  no estaban dominados por lo que veían y escuchaban. Caminaban por fe. Su corazón era puro, no conocían el mal, no sabían lo que era el miedo. Estaban tan confiados en Dios que caminaban y veían con los ojos del corazón. Mientras tuvieron temor de Dios (ppio. de la sabiduría) sus ojos físicos no estaban abiertos al mal. Se sentían seguros porque en todo confiaban y dependían de Dios. Sus sentidos estaban sometidos a su fe y su conocimiento de Dios. Desde que Dios los creó siempre habían estado desnudos, pero cuando la serpiente les sedujo, dudaron de Dios y traicionando su relación de confianza con Dios, dejaron de creer en Él y comieron del árbol de la vida. Una vez abrieron la puerta de la tentación, engañados por el diablo, sus sentidos fueron abiertos. El diablo abrió sus ojos físicos para que aprendieran a ver el mal, pero también los cegó espiritualmente, pues dejaron de ver con el corazón.
  • ¿Por qué algunos no pueden ver lo que nosotros vemos?. 2 Cor 4:3-4 ¿Quién cegó el entendimiento de los incrédulos?. El dios de este siglo, esto es, el diablo.
  • En Mt. 13:14-15 Jesús, citando al profeta Isaías, nos revela por qué la gente no podían ver. ¿Cuál era el problema, estaban todos para el oftalmólogo?. “De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis…” El problema de esta gente no estaba en sus órganos externos o sentidos, sino en sus corazones: “Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado” . Sólo cuando el corazón está sano, la mente puede entender, los oídos oír y los ojos ver. Todo esto, por supuesto, dicho con respecto a la verdad.
  • Nos enseña el Evangelio de Juan que Jesús “a lo suyo vino pero los suyos no le recibieron”. ¿Por qué la mayoría de los judíos no vieron lo evidente, que Jesús era el Mesías?. ¿Por qué no creyeron a pesar de ver los milagros tan grandes que hizo?. Busquemos la respuesta en 2 Cor 3:11-18. El pueblo de Israel estaba ciego. Entonces, y aún hoy, cuando leen el Antiguo Testamento, no ven a Cristo porque tienen un “velo” sobre su corazón.  Algunos judíos creyeron y se convirtieron, pero los demás prefirieron sus “reglas” y legalismo, a la verdad de Cristo. Porque siempre es más cómodo. Dime qué tengo que cumplir que ya yo me arreglo. ¡Esta fue la aproximación del joven rico!. Pero Dios no está interesado en lo que podamos hacer, sino en lo que somos. Tu dios es el dinero: Da todo a los pobres!. Jesús no fue tras el joven rico… En el Evangelio no hay cuesta de Enero, ni negociación, ni rebajas!. Entrar al cielo es un regalo, es gratis para todo el que recibe a Cristo, pero fue muy caro conseguirlo!. Dios no quiere una parte de nosotros, lo quiere todo!. Así como Él se dio por completo a nosotros!.
  • El velo en el corazón de los escribas y fariseos les impidió ver lo invisible. No vieron en Jesús al Mesías, por la soberbia de su conocimiento. Por eso, se perdieron en el legalismo y en la letra, y desechando al Espíritu, dieron la espalda al mismo autor de la vida. Los judíos no vieron a Jesús cuando entró al estanque de Betesda, porque el velo sobre sus ojos les hacía buscar sanidad en el mover de las aguas. Tampoco le vió el joven rico porque el velo le impidió ver en Jesús a nuestro único proveedor, el que nos devuelve con creces y multiplicado todo lo que le entregamos a Él.
  • ¿Con qué identifica el velo el autor de Hebreos 10:19-20? “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,  por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne”. Identifica el velo con  la carne de Jesús que fue crucificada llevando todos los pecados del mundo y debía morir para darnos franco acceso a la Presencia de Dios.
  • Por tanto, nuestra carne es un velo que impide discernir y ver las cosas de Dios. Y debe ser crucificada con Cristo. Por eso, dice la Escritura: “Sin Santidad nadie verá al Señor”. De manera que existe un velo que debemos quitar, “LA CARNE” en el sentido espiritual, pero también en el sentido literal será quitado, Hebreos 12:14 “Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; 13y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. 14Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. 15Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; 16no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. 17Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas”.
  • El velo de nuestra carne hace que nos fijemos en lo negativo, en lugar de reconocer la misericordia y la gracia de Dios en Su obra. El velo nos impide ver la viga de nuestro ojo, pero tiene vista de lince para ver la paja del ojo ajeno. La carne es una caja de cartón y un altavoz que encumbra y endiosa el EGO, desplazando del trono de nuestra vida a Cristo. De ahí que el que es sabio en su propia opinión se gloría en si mismo. La exaltación del EGO tiene múltiples manifestaciones como: el orgullo, la falta de perdón, la exageración o distorsión de la realidad, etc. Todo ello es idolatría porque endiosa y da gloria al EGO, en lugar de darla a Dios.

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