Posteado por: elhogarcristiano | 7 diciembre 2012

Aprendiendo a ver lo invisible 7

Vamos a ver el caso del profeta Elías. En 1 Reyes 18 (Elías y los profetas de Baal). Leer 1ª Re19:1-4

  • Después de enfrentar una gran prueba contra los sacerdotes de Baal, Elías acabó exhausto, sin fuerzas. Fue una gran victoria, pero enseguida vino el desánimo. También a tí te puede suceder. En ocasiones,  después de “darlo todo”, puede que acabes totalmente cansado y desanimado.
  • Fíjate en Elías. Dios lo usó en el monte Carmelo. Elías construye un altar, ora y Dios responde con fuego desde el cielo y acaba degollando a los 400 sacerdotes de Baal en el arroyo de Cisón. Y sin embargo, se desploma su ánimo y huye. ¿Qué le hizo huir?. ¿Dónde puso sus ojos?. ¿Qué fue lo que vió?. V3: el peligro!, las amenazas de Jezabel. No miró a Dios, miró las circunstancias. Se miró a si mismo, tuvo miedo y huyó. ¿Has pasado por ahí alguna vez?.
  • En el momento en que su atención que estaba puesta en Dios la desvió para mirar al enemigo, se vio desbordado. Entonces el Señor le volvió a hablar, aunque esta vez no lo hizo de forma espectacular, sino con “un silbo apacible y delicado” (v.12). ¿Qué fue lo que le hizo recuperarse a Elías?.  Dios le lleva a un lugar apartado para que descansara y pasara tiempo con Él. Cuando la nación volvió a ver a Elías después de este episodio, éste ya se había fortalecido espiritualmente.
  • Respóndete a esta pregunta: ¿Tienes miedo?, ¿quieres huir, escapar como Elías?. Si es así, entonces, revisa bien, porque lo más probable es que hayas desviado tu mirada del rostro de Dios. Para recobrarte, necesitas tiempo a solas con Dios. Cuando Él te llame para que te apartes a descansar, ¡hazlo!. Necesitamos cuidar de nosotros mismos. Y esta es la forma más eficaz. 
  • Aquél que sabe cuál es el propósito de Dios para su vida y está empeñado, trabajando en ello, alimentándose y alimentando a otros espiritualmente, no tiene tiempo para otras cosas. No tiene tiempo para murmurar, para quejarse, para desviar la mirada de Dios, para vicios, para críticas o burlas. Sabe lo que tiene que hacer, porque sabe adónde va y lo que su Señor demanda de él!. Confía en Dios, no en lo que ven sus ojos o lo que perciben sus sentidos naturales. Se deja guiar por el Espíritu de Dios. Aprovecha bien el tiempo!.
  • Vic Pentz dice: “No hay mayor fracaso que el éxito sin Dios.”  Hay dos peligros que le siguen a todo triunfo:
    • Primero, pasar demasiado tiempo escuchando los elogios del mundo.
    • Segundo, dar por hecho que tienes todo lo necesario para triunfar en tus propias fuerzas.
    • Si haces una de esas dos cosas, te desconectas de Dios, la fuente de vida, gozo, alegría, fortaleza y de paz. Salmo 27:1 David dijo: “El Señor es la fortaleza de mi vida, ¿de quién he de atemorizarme?” Esto sólo puedes decirlo (vivirlo) si tu fe está cimentada en Dios.
  • Y Dios hizo por Eliseo una cosa más.1 Re 19:19-21 Dios llama a Eliseo para que asistiera a Elías. Todos necesitamos ayuda, apoyo y Dios provee hermanos para hacerlo posible. Eliseo fue provisión de Dios para Elías. Y Dios también puede enviar a la persona adecuada para ayudarte a ti. Él sabe lo que necesitas para volver a levantarte y seguir adelante. Confía en Él.

Este es el plan y el propósito de Dios, que nos edifiquemos en amor, que dejemos de mirarnos a nosotros mismos para mirarle y escucharle a Él, que tiene un mandato para nosotros hacia los que nos rodean. Así estaremos edificando nuestra vida y edificando la iglesia.


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